En este artículo se analizan de cerca la planificación descendente y la ascendente. Compararemos ambos enfoques, cómo funcionan y cuándo deben aplicarse.
En la planificación descendente, la dirección establece una hoja de ruta detallada y se asegura de que todo el mundo la siga. En cambio, en el método ascendente todo el mundo opina sobre los objetivos y la forma de alcanzarlos.
Las organizaciones más antiguas utilizan tradicionalmente el enfoque descendente, mientras que la nueva tendencia es establecer un sistema híbrido. Elegir el enfoque adecuado para su empresa es la clave para planificar y ejecutar con éxito.
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¿Qué es la planificación descendente?
La planificación descendente es un planteamiento en el que toda la planificación corre a cargo de la alta dirección y luego va descendiendo. Es el enfoque más habitual en los sectores antiguos, donde los procedimientos son estrictos y poco propensos al cambio.
Por ejemplo, se utiliza en la fabricación de automóviles. En este sector, los mandos superiores deciden qué objetivos deben alcanzarse a lo largo de un periodo de tiempo. Pueden negociar con los mandos intermedios los objetivos y el presupuesto necesario para alcanzarlos. Pero en este proceso, los empleados de nivel inferior probablemente no tendrán voz ni voto.
También hay ocasiones en que la gestión descendente debe aplicarse incluso en empresas que normalmente no la utilizan. Es el caso de una emergencia, en la que tener menos personas tomando decisiones acelerará la solución. Esta estrategia agiliza la toma de decisiones y permite que todos se centren en la tarea que tienen entre manos.
¿Qué es la planificación ascendente?
La planificación ascendente es un método en el que todos participan en el proceso de toma de decisiones. Suele comenzar con unos objetivos establecidos por la dirección, tras lo cual todos los equipos se reúnen para planificar la mejor línea de actuación.
Este método es bastante habitual en industrias nuevas, como la de desarrollo de software, donde la innovación es importante. Este enfoque da paso a nuevas ideas, ya que se nutre de las aportaciones de todos y tiene margen para la negociación.
Una forma muy popular de adoptar la planificación ascendente es aplicar el marco conocido como objetivos y resultados clave (abreviado OKR). En este sistema, cada objetivo tiene varios resultados clave que muestran el progreso.
Si busca una forma estructurada de llevar la planificación ascendente a su organización, Consulta nuestra plantilla de OKRs.
Gestión descendente, pros y contras
Este estilo de gestión tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Que un pequeño grupo de personas tome decisiones puede ser beneficioso, pero también puede ser tendencioso. Sobre todo cuando esas personas no van a llevar a cabo el plan que están ideando.
| Pros | Contras |
| Estrategia claragica. | Posible falta de compromiso entre los empleados de niveles inferiores. |
| Eficiencia en la asignación de recursos. | Riesgo de pasar por alto los retos prácticos sobre el terreno. |
| Cohesión en toda la empresa. | Menos espacio para la creatividad. |
Planificación ascendente, pros y contras
Tener en cuenta la opinión de todos es estupendo, pero puede ser un proceso engorroso. Si no se canalizan correctamente, las opiniones contrarias pueden ralentizar el proceso e incluso paralizarlo. Además, esta forma de planificar consume muchos más recursos en términos de horas de trabajo.
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Pros |
Contras |
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Mayor motivación e implicación de los empleados. |
Toma de decisiones más lenta debido a la necesidad de consenso. |
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Mejora de la innovación mediante la incorporación de diversos puntos de vista. |
Retos a la hora de alinear diversas perspectivas con objetivos estratégicos globales. |
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Ideal para entornos en los que la información de primera línea es crucial. |
Riesgo de perder la concentración. |
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Propiedad clara de los objetivos |
Combinar ambos enfoques
Como todo en la vida, el equilibrio es de suma importancia a la hora de elegir un estilo de gestión.
En una empresa en la que la planificación de arriba abajo es la norma, conseguir que todo el mundo participe cuando la situación lo permite puede levantar la moral. Además, hace maravillas por la lealtad a la empresa, ya que da a los empleados un sentimiento de pertenencia.
En una organización con una cultura ascendente, lo ideal es definir áreas y escenarios en los que la dirección tenga la última palabra. Así se establecen reglas de juego claras y se mitigan los conflictos que pueden surgir si los miembros del equipo esperan ser consultados pero no lo son.
Ningún equipo aplica versiones completamente puras de ninguno de estos enfoques, sino que suelen utilizar ambos en distintos grados. Es importante ser consciente y estratégico sobre cuándo implicar a todo el mundo y cuándo recurrir a la mesa pequeña.
¿Sube o baja?
Ahora ya conoces la diferencia entre el enfoque descendente y ascendente de la planificación. También hemos tratado algunos de sus pros y sus contras, repasando algunos de los sectores en los que cada método es habitual.
Si aprende nuevas formas de gestionar una organización, lea sobre la Diferencia entre OKR y KPI.
